S02E17

Del capitalismo al spam
pasando por el anarcosindicalismo

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1 febrero, 2019

Descanse en paz, tienda de Wii. 2006-2019. Hoy es un día triste: desaparece para siempre la tienda virtual de la consola más familiar de Nintendo. Que, a ver, os voy a ser sincero: yo tuve una Wii, y creo que no entré en la tienda más de dos veces. Los que usé, los tenía en físico, por lo que a mí no me entristece por los juegos que no voy a poder recuperar, sino por lo que significa para el medio. Es otra gotita en ese vaso resquebrajado de los derechos del consumidor y la preservación de los videojuegos respectivamente. Porque, siendo claros: la compra en digital no es una compra, es un alquiler. Jugamos de prestado, pues vivimos a merced de las compañías. Nintendo dio un margen de tiempo para descargar los juegos comprados y gastar los puntos, pero una vez pasado el ultimátum, se acabó. Y me pongo a pensar. Yo no jugué PT. Y ahora ya no puedo hacerlo, a menos de que sea en casa de un amigo. También dicen que el juego de Scott Pilgrim está bastante guapo, pero lo tengo complicado para averiguarlo por mí mismo. Y de los clásicos de ciertas consolas ya descontinuadas ni hablamos. Esta industria tiene mala memoria, y no hace demasiado por solucionarlo. La misma Nintendo que acribilla a cease and desist a cualquier portal que albergue ROMs de sus juegos sucumbe al paso del tiempo, negando a sus consumidores el acceso al catálogo en digital de una de las consolas más relevantes de nuestra historia. Porque seguramente, en el futuro, los relance para Switch a precio completo. O algo así. No sé, it’s very difficult todo esto. No tengo la solución, porque ni siquiera soy un experto en el tema. Pero… ¿y si mañana Steam quiebra y se va al garete? Uf, menudo escalofrío.

Quizá la solución sea abrazar el capitalismo, despegarnos de conservar cualquier posesión material y aceptar que antes o después a todos nos llegará la hora de reunirnos con la tierra, siempre y cuando el planeta no colapse antes y los polos se derritan haciendo que la civilización se ahogue en su propio progreso. O una erupción solar nos reduzca a polvo cósmico. Que ahora, leyéndolo así escrito, la verdad es que no suena tan mal.

Hola, soy Johnny, y esto es Sneak Week. Música y arrancamos.

En Aragón tenemos la fábrica de GM o, como cantaba Ixo Rai con Labordeta, «los coches de la Opel», y es uno de los pilares básicos de nuestra economía regional. Mi padre, mismamente, trabajaba allí. De ahí que en Zaragoza puedas ver mazo de Kadetts, Vectras y Corsas, como el que yo conduje durante horas y horas en ‘Need for Speed: Underground 2’ al ver que era uno de los primeros coches disponibles. El coche en el que mi padre me había llevado tantas veces, tuneado de arriba abajo, como si fuera a robar un camión repleto de reproductores de DVD con Dom y Brian. La ilusión más tonta del mundo. Como ilusión tonta fue retrotraerme a aquellas carreras ilegales a medio camino entre realidad y ficción al escuchar el hilo musical con el que encabezo el capítulo de hoy. Porque quien más quien menos tiene una música en su cabeza que le hace viajar al pasado.

Y sin más dilación ni rodeos sentimentaloides innecesarios, dadle al play, y vamos al lío. El remake de ‘Resident Evil 2’ es una maravilla, y uno de los aspectos que lo eleva por encima de la media es su diseño sonoro. Es por ello que no os podéis perder la entrevista a Kentaro Nakashima, director de audio del título, para el portal Digital Trends. Cuando se os relajen los nervios y ya no oigáis ruidos raros, pasad por Polygon, donde os espera un magnífico artículo en el que descubrir cómo a Julius Harper, un crío de 14 años, ganar un concurso de Nintendo Power para diseñar «la consola del futuro» le cambió la vida. Y ahora, me dicen estos de GameReport que os recomiende este artículo de Bloody Disgusting sobre ‘Thumper’. Por si no lo sabes, en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por ‘Thumper’. Cuando salgáis del túnel psicotrópico de la cucaracha cromada, id a Eurogamer, donde encontraréis dos piezas fundamentales: la historia tras la caída de la compañía Starbreeze, y el reportaje sobre identidad y narrativa en ‘Sable’, el indie haría sentir orgullo a Moebius. Por último, y antes de pasar al apartado audiovisual, una auténtica salvajada: el repaso de GB Burford (o simplemente doc en Twitter), redactor y creador de ‘Paratopic’ entre otras cosas, a todos y cada uno de los juegos que jugó (y completó) en 2018 debido, entre otras cosas, a la ingente cantidad de tiempo que se vio obligado a descansar por enfermedad. El resultado, en su Medium.

En vídeo, comenzamos con una review de ‘Ace Combat 7: Skies Unknown’ en el canal de Writing on Games. Luego, en GVMERS, siguen con su serie de vídeos explorando el auge y caída de diversos títulos, centrándose esta vez en ‘Operation Flashpoint’. Y para que descanséis un poco con algo más ligerito, un nuevo análisis de Girlfriend Reviews, esta vez hablando del primer juego que ha jugado ella, la novia, por lo que no se trata de una opinión sobre si tu pareja debería jugar ‘Bioshock’, sino si tú deberías jugarlo para tu pareja. Y por último, vuelve Raycevick saliéndose de nuevo por la tangente para hablar de ‘Resident Evil 6’, el mejor peor juego de la historia según su estimable criterio.

En castellano, la cosa empieza con mujeres. Si pasais por Revista Cactus encontraréis una interesantísima entrevista a Robin Hunicke, una de las mujeres más importantes de la industria, que ha participado en juegos como ‘The Sims’ o ‘Journey. Y si pasais por Meristation, encontraréis un reportaje sobre Dona Bailey, creadora de uno de los mayores éxitos de Atari que igual ya conocéis, pero en cuyo perfil no está de más indagar un poquito. En Nivel Oculto publican uno de los artículos más nivelocultianos que pueda imaginar, pues hablan de anarcosindicalismo y videojuegos. Si lo que queréis es una rondita de críticas para ver a qué echarle el guante el fin de semana, ahí lo lleváis: esto de Hugo M. Gris sobre ‘The Hong Kong Massacre’, esto de Viridis sobre ‘A Way Out’, esto de Paula García sobre ‘Slay the Spire’, esto de Marta Trivi sobre ‘The Shrouded Island’ o esto de Víctor Martínez sobre ‘Pikuniku’. Si sois lo suficientemente multitarea, os podéis poner de fondo los nuevos episodios de los podcasts de Nivel Oculto sobre la prensa del videojuego en España y Equilateral sobre varios indies recientes. Y para cerrar este bloque, durante la semana también nos llegó el nuevo capítulo de la serie de vídeos que Dayo está dedicando a la historia del videojuego, ésta vez centrado en el famoso crash de la industria del videojuego del 83, un ejercicio documental interesante para todo aquel que desconozca las líneas generales que ha seguido el medio desde su origen hasta nuestros días.

Como en GameReport también abogamos a tope por la preservación del contenido, estamos trabajando en el primer anuario que contendrá lo mejor de lo mejor que hemos publicado en web durante 2018. Pero para que exista el del año que viene hay que seguir publicando, y eso es lo que hemos hecho esta semana, y esta vez hay pleno. El lunes, Pablo Saiz de Quevedo echaba un ojo a la actualidad más candente con una Calumnia de tinta sobre esa entrevista que dio cierta persona para cierta cadena que todos sabéis, el papel de la prensa en todo este lío, y el miedo del jugador a que se deslegitime su juguete por criticarlo en público. El martes, un tiro en la sien: Pantalla de carga de Miguel García, donde trazaba una línea que va desde ‘Taxi Driver’ a ‘Hotline Miami’ a través del uso de la cámara cenital que hacen ambas obras, y sus implicaciones en el retrato de la violencia. El miércoles nos subimos a nuestros bugas tuneados para atronar a los vecinos con el último #ContinuousPlay de DJ ZeroRelate, donde la mezcla de un montón de temazos de la saga ‘Need for Speed’ recargaba el oxido nitroso para poder afrontar el resto de semana. Y el jueves, repetía Pablo para descolgarse con un Playing Right Now sobre ‘Oniken’, un juego de hostias y aspecto retro que hará las delicias de los fans de ‘El puño de la Estrella del Norte’.

Y hasta aquí el capítulo de hoy de Sneak Week. Pero hoy no me gustaría irme sin que echarais un vistazo al tuit que enlazo encima de este párrafo, que os calentará el corazón en estos días de ciclogénesis, o como decimos por aquí, en estos días que hace un frío que jode. Tampoco querría cerrar sin recomendaros un pequeño juego que salió la semana pasada, y al que le tengo especial cariño por haber sido desarrollado por gente que conozco, aprecio, y sé de primera mano por lo que han pasado para sacarlo adelante. Permitídmelo, es el spam bueno. Y aunque eso os diera igual, que lo entiendo, no deja de ser un ejercicio notable de diseño contenido pero efectivo: se trata de ‘Sonar Beat’, un juego musical cuya novedad radica en la aleatoriedad de las notas a tocar y la gestión de los fallos, pudiendo recuperarlas en una segunda vuelta. Echadle un ojo, porque merece la pena, cuesta menos que un cubata en El Plata y lleva el sello mañico de calidad, co. Ahora sí, una vez superada la cuña publicitaria: nos leemos la semana que viene. Corte a negro y títulos de crédito.

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