Wipeout y Forza Horizon, dicotomía de un género

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16 mayo, 2018

Posiblemente el género de las carreras y las diversas filosofías que de él emanan merezcan algo más que este breve espacio centrado en las bandas sonoras en formato sesión mezclada. Quizá esta cuarta entrega de Continuous Play sirva de entrada, y a su vez de representación, de cómo pueden variar ya no sólo la estética y los escenarios, sino lo que transmiten por separado dos de las franquicias más icónicas de la industria. Sus respectivas bandas sonoras, que conforman uno de sus nexos de unión, ayudan a la compresión. Dejando de lado las radios de ‘Forza Horizon’, que huyen de la electrónica de club —y que buscan ofrecer diversificación dentro de la experiencia tan representativa de la saga que marca escuela—, las playlists encontradas siguen un patrón muy similar. Nada de producciones propias, contratación previo análisis de lo que más pega en Beatport y encaje con lo que queremos transmitir. Música como potenciador de la experiencia.

‘Wipeout’ invita al enfrentamiento en su forma más explícita, tirando de misiles autodirigidos, perdiendo minas con alevosía en puntos óptimos de la trazada, o a través de ondas expansivas capaces de dejar temblando de vida a las vainas más próximas. Vida, sí. En esa mezcla despiadada que cogía lo mejor de ‘F-Zero’ y ‘Mario Kart’, nacida en la mente de Nick Burcombe, cocreador del juego, mientras disfrutaba del segundo con la partida en mute, escuchando su música dance preferida, imaginando el resultado de llevar esa batalla despiadada a un universo futurista y de velocidad insultante, donde la música pasada de vueltas subiese la tensión del jugador, ya per se alterada por la competición. Al otro lado del ring, las carreras zen. La búsqueda de la trazada óptima, la recompensa por la ausencia de choque, el derrape perfecto y los saltos con final feliz. ‘Forza Horizon’ es tan adicto a la velocidad como ‘Wipeout’, pero mientras el primero disfruta con el BDSM, el segundo hace el amor, suave, invirtiendo su tiempo en los preliminares y buscando primero el placer de la pareja antes que el suyo propio. Cuestión de gustos sí, o quizá la clave resida en encontrar el momento para cada uno.

Estas visiones tan dispares de presentar las carreras se transmiten de forma par en sus bandas sonoras. Los tracks seleccionados para la saga exclusiva de Xbox tienden al sonido fresco, vocales femeninas, fiesta mañanera en la playa y un poco de dureza, la justa para que te vengas arriba en el momento idóneo. Dance, house pasando por el trance. El icono de Sony por su parte se abraza al sonido más oscuro del electro, allí donde la sensibilidad huye, los colores se apagan, y se transmite un efecto digno de los tambores vikingos ante una incipiente batalla. Bases duras, nada de vocales y sonidos con sobrecarga de taurina. «Soldado, ya estás listo para el combate». Una sesión de cincuenta minutos y dieciséis temas en la que he tenido la posibilidad de mezclar largo, jugar más con ecualizaciones e incluso tirar de faders y efectos, pudiendo casi liberar al monstruo. Bajo la onda generada en el embed encontrarás mis comentarios detallando qué tema corresponde a cada juego, como apoyo para entender lo que intento transmitir con esta entrada. Ahora sí, coge asiento —si puedes también unos auriculares—, dale al Play y disfruta.

Los tracks mezclados se pueden adquirir por separado en Beatport y iTunes.

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