Cansado de vivir

You Died but a Necromancer revived you

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27 mayo, 2019

Recordad alguno de los primeros juegos que jugasteis. Si sois de mi quinta (los noventa) posiblemente, tendríais una consola de ocho o dieciséis bits. Para los más viejos del lugar, ya hablamos de algún microordenador en el que tenías que meter un casete o el código a mano. Os poníais a los mandos una vez aparecía su menú de inicio. Start Game y directo a la aventura. Ni tutoriales ni gaitas. Como mucho el manual de instrucciones, si no lo habías devorado en el coche, de camino a casa. A veces ni eso. ¿Cómo te movías por ellos? Flechas de dirección y un botón como mínimo para empezar a recorrer el mundo que aparecía en tu pantalla. ¿Que no me crees? ‘Super Mario Bros.’. Nivel 1-1. Izquierda o derecha. Un botón de salto. ‘The Legend of Zelda’. Nuestros primeros pasos por Hyrule se articulan a través de la cruceta de dirección hasta que nos adentramos en una cueva y conseguimos nuestra espada para aniquilar flora y fauna.

Ahora bien, ¿qué pasaría con un juego que se cargara de un plumazo cualquier posibilidad de interactuar con el entorno? No hablamos de ‘Proteus’. ¿Que nos dejara solo movernos, mientras esquivamos trampas y enemigos que nos vienen de todas direcciones? Pues que seguramente muramos; pero tranquilos, que en el primer juego de BolHut, un pequeño estudio indie español, tenemos un nigromante que no nos dejará descansar en paz. ¡Bienvenidos a ‘You Died But a Necromancer Revived You’ (a partir de ahora, ‘YDBANRY’)!

You Died but a Necromancer revived you

Esta propuesta, nacida en el marco de la Comet Jam (celebrada durante CometCon) y autopublicada tanto en Steam como en Nintendo Switch, no se anda con rodeos. A poco que pulsemos start y seleccionemos uno de los tres modos disponibles, previa elección de personajes, ya estaremos jugando. Nuestra misión: acabar con el nigromante que nos revive una y otra vez cuando morimos. ¿Cómo? Llegando a lo más alto de la torre en la que estamos encerrados. Cada nivel de ésta nos irá presentando estrechos pasadizos rodeados de pinchos con una salida en el centro de la espiral. El objetivo es llegar a ese punto de escape durante los cuatro subniveles de los que se compone cada fase, cada uno incrementando el nivel de dificultad a base de meter más trampas con una disposición cada vez más complicada. Pensaréis que memorizarlo está chupado pero estáis equivocados. Cada vez que muramos, los laberintos irán cambiando de forma y distribución, en una suerte de generación procedural que nos pondrá las cosas más difíciles a la hora de acostumbrarnos a los niveles. Como si esto fuera poco, al final de cada fase, nos esperan las super trampas: versiones evolucionadas de los obstáculos que nos hemos ido encontrando nivel tras nivel, y que actuarán como jefes finales improvisados. Si fallamos, a repetir todo.

You Died but a Necromancer revived you - Gaysper Simple y efectivo. No necesitas hacer combinaciones de botones, o completar quests. Incluso alguien que no sepa jugar a videojuegos se puede acercar a ‘YDBANRY’ (aunque las va a pasar canutas). El valor de la propuesta de BolHut está en su simplicidad, en hacer de la partida corta su forma de ser, a través de un gameplay loop que siempre nos empuja a descubrir qué esconde la próxima iteración del laberinto y que nunca se siente repetitivo aun compartiendo muchos elementos. El generador aleatorio que incorporan consigue siempre darle ese puntito de variedad necesario para que nada se perciba igual cada vez que morimos, ya sea haciendo cosas tan simples como cambiar la orientación del laberinto o mover las trampas de un lado a otro, combinándolas de maneras siempre razonables y nunca injustas.

Aunque, advertimos, cuando más se disfruta ‘YDBANRY’ es en compañía. Hasta cuatro jugadores en local (¡nada de juego online!) pueden intentar desafiar al nigromante, cooperando entre ellos para que al menos uno pueda llegar a la salida del nivel. Y claro, pasa lo que tiene que pasar. «¿Por qué activaste esta trampa justo cuando yo pasaba?» «¡Vaya lío me hago con los personajes en pantalla!» (aunque los bordes de colores que subrayan los contornos de éstos ayudan a identificarlos). «¿Cómo has podido ser tan bobo como para que te dé esa trampa?» «¡Menos mal que has llegado tú!».

You Died but a Necromancer revived you - Fondo prueba 3000

Y así hasta el infinito. A ello le acompaña un modo Versus en el que hay que ganar el máximo de puntos una vez llegamos al centro del laberinto los primeros y precipitamos al resto de los jugadores a su muerte. Por último, el modo Endless sería un modo survival versión ‘YDBANRY’, teniendo que llegar lo más lejos posible en la torre antes de morir. Y si todavía tenéis ganas de seguir, ‘YDBANRY’ tiene diversos niveles de dificultad: si el normal ya es desafiante, esperad a ver lo que os deparan las modalidades difícil y muy difícil (¡esta última sin checkpoints entre niveles!).

‘You Died but a Necromancer Revived You’ no pretende nada más que el concepto base del que parte: ¿qué harías si solo te pudieras mover? Y, emparentándose con la generación procedural, ha conseguido articular una propuesta perfecta para partidas cortas, sin grandes ambiciones. No necesita más. Es uno de esos juegos a los que siempre jugarás una partidita antes de dormir para pasar un nivel más en la torre, o el que utilizarás cuando vengan amigos a casa y te pidan poner algo. Es corto, muy corto una vez le vas cogiendo el punto a las diferentes trampas, pero siempre te sorprenderá con algo nuevo cada vez que le des una oportunidad. Yo no me lo pensaría mucho. Además, hay un nigromante esperándote en la torre. Y no parará de revivirte.

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