Veinte de abril del 90

por

23 septiembre, 2014

Ilustraciones originales de Miquel Rodríguez (“pollomuerto”)

«¡Hola chata! ¿Cómo estás? ¿Te sorprende que te escriba? Tanto tiempo… ¡es normal!»

De veras, este tema de Celtas Cortos siempre me deja meditabundo cuando lo escucho. Hoy lo escuché de camino de vuelta del trabajo y he llegado a la conclusión de que quiero hacerlo. Voy a escribirme una carta a mí mismo. Una carta para mi yo futuro. Una carta que recibiré dentro de unos veinticinco años, y que espero no me ponga de los nervios. (Nota mental: preguntar a Pollo si se puede programar un mail para que se envíe dentro de equis años).

El motivo por el cuál he decidido escribir esta carta es por el sugerente estribillo de la canción:

«¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo?
Las risas que nos hacíamos antes todos juntos…
Hoy no queda casi nadie de los de antes
y los que hay… ¡han cambiado! ¡han cambiado!»

Enseguida mi cabecica loca se ha puesto a ordenar las cosas y como resulta que tenía que escribir un artículo para la web de GameReport he pensado: pues eso, escribo aquí la carta a mi yo futuro, hablando de todo lo que he sido, lo que he cambiado y cómo soy ahora. Seguro que se va… perdón… seguro que me voy a divertir un montón leyéndola dentro de veinticinco añitos. Y seguro que vamos a poder sacar algo en claro de los entresijos de la industria, de dónde viene y hacia dónde se dirige. O igual no. Seguramente no. Lo cierto es que estoy convencido de que no, pero vamos, que va a ser divertido. ¡Allé voy!

¡Hola chato! ¿Cómo estás? ¿Te has flipado porque te haya escrito? Antes quemabas así el tiempo. Deal with it!

Empezaremos por el principio. Antes de nada, tengo que admitir que empezaste (más o menos en serio) con esto de los videojuegos de forma óptima. De alguna manera, lograste engañar a tus padres para que te calzaran una NES de 21000 pesetas para Navidad, lo cual ni era, ni es, ni será nunca moco de pavo. Posteriormente ya te encauzaste más, al hacerte con una Mega Drive. Te pasaste una década disfrutando como un loco de juegos de plataformas, que curiosamente es lo que primaba en la época. Sí, ahora mismo soy un verdadero gourmet, un auténtico entendido en videojuegos que sólo juega lo selecto y lo exquisito (vamos, como cualquier cuñado del mundo mundial) pero hubo un tiempo en que te lo pasabas bomba jugando a cualquier plataformas de mierda que pudieras alquilar. Aunque tuvieran personajes ridículos, absurdos e infantiles. Recuerdo que llegaste a despreciar el propio juego en sí, llegaste a conocer tanto el género que las únicas diferencias entre juegos eran el generalmente denigrante personaje al que controlabas.

Tras Mega Drive llegaría Saturn, y al poco PlayStation. De entrada tuviste un pequeño escarceo con los arcades. Querías tener todos los grandes de Sega en tu casa. Tanto, que hasta que compraste el ‘Manx TT’… En fin, sin comentarios. Pero de esta generación, lo que verdaderamente te marcaría serían los RPG. Compaginaste el uso de tu cutre PC para poder jugar los ‘Baldur’s Gate’, ‘Icewind Dale’ y posteriormente ‘Neverwinter Nights’. En Saturn llegarían la enorme cantidad de JRPG en japonés a los que diste un tiento, pero sobre todo ‘Shining Force III’ y ‘Panzer Dragoon Saga’. Con PlayStation encontraste el filón en la saga ‘Final Fantasy’. Habías cambiado. Ya no disfrutabas de la jugabilidad sencilla y directa de los plataformas. Necesitabas mundos cada vez más complejos, repletos de detalles y curiosidades, de cosas para coleccionar y de premios a tu dedicación. El objetivo del juego dejó poco a poco de ser la diversión, para irse convirtiendo en el reto completista. Estabas mutando. Me pregunto si los profundos cambios en la industria tuvieron algo que ver. Aquí está el verdadero meollo del asunto.

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De alguna manera tú, que te crees tan especial y diferente, tan exquisito y selecto, que sólo juegas lo imprescindible y de culto, has seguido un patrón que se siente marcado

Durante la era PlayStation 2 todo continuó aproximadamente igual. Te volviste algo más obsesivo y dejaste de jugar todo lo que no fueran JRPG o hack & slash, pero ya está. La siguiente mutación sería sin duda la más traumática para nosotros. La generación de los shooters, ésos de los que llevabas años descojonándote. Aquéllos a los que sin motivo alguno vilipendiaste y ridiculizaste. La generación de PlayStation 3 y Xbox 360 fue aquella en la que saltaste a PC. Los cambios fueron múltiples, tanto que apenas me reconozco ahora mismo. ¿A qué se deberá esto? Ayate, el shooter-hater de la vida, se ha pasado este año ‘Half-Life’, ‘Batttlefield 3’ y está deseando terminar este texto para ponerse a darle como un loco a ‘Borderlands’. Y su juego favorito de esta gen está entre ‘Bayonetta’, ‘Portal 2’ y ‘BioShock’. Tengo que volver a insistir: ¿por qué han cambiado tanto nuestros gustos? ¿Es cosa nuestra? ¿Campañas de marketing? ¿Publicidad subliminal?

Es curioso el poder que tiene la industria para modificar al propio jugador. De alguna manera tú, que te crees tan especial y diferente, tan exquisito y selecto, que sólo juegas lo imprescindible y de culto, has seguido un patrón que se siente marcado, orquestado por los grandes y poderosos. Cuando empezaste con esto lo que primaban eran los plataformas, y era así porque eran fáciles de producir y funcionaban en ventas. Posteriormente el público se volvió más exigente, y el RPG alcanzó su máximo esplendor, abrazando la narrativa excesivamente guiada y copulando muy duro y sucio con los FMV. Fue entonces cuando te pasaste al género y durante mucho tiempo quedaste prendado de sus mieles, aletargado en su pulsar del botón X, amparado en su lento y ficticio progresar. Supongo que se acabaron las ideas, nuevos perfiles de jugador llegaron y de repente todo eran shooters. Y ahora mismo podría decirse que es lo que más estoy jugando. De acuerdo, tal vez no me gusten los más puros, sino las medias tintas, pero eso no quita que de haberme enfrentado a ‘Borderlands’ hace cinco años hubiera echado de menos una espada.

banner-carta-ayate3También quería decirte que hasta la fecha has tenido una trayectoria encomiable. Estoy bastante orgulloso de lo que has jugado hasta ahora, y espero que no te me hayas torcido. Porque sí, también nosotros mismos somos responsables de lo que jugamos. No es tan fácil como echarle la culpa de todo al mercado, igual que tampoco podemos negar que la influencia ejercida sobre nosotros es considerable. El mercado nos guía, pero al final el poder de decisión es nuestro. Un derecho que ejercemos influenciados por muchísimos factores externos, desde el momento de nuestras vidas, hasta el tiempo disponible, las inquietudes de cada uno… Nunca olvides esta parte, pero tampoco menosprecies la otra. Tu trayectoria es tuya, pero en cierta medida siempre estará influenciada por las tendencias del mercado.

Esta trayectoria habrá sido diferente en cada caso al que nos enfrentemos. Habrá personas más o menos influenciables, pero está claro que los que mandan dirigen esto hacia algún lado, y en cierta manera nosotros jugamos lo que nos dan, por lo que nos dirigimos completamente cegados en la dirección que ellos quieran marcar. Es por eso que me da algo de miedo escribir esta carta. Porque no sé qué esperar de aquél que la leerá dentro de veinticinco años. Dios no lo quiera, pero igual eres un nintendero redomado, y lo peor… igual hasta te gusta ‘Ocarina of Time’. Espero que no, pero lo que está claro es que no podemos hablar del futuro. Y menos en un sector tan cambiante como éste. Aun con todo, no quiero que te preocupes demasiado. Hagas lo que hagas, te guste lo que te guste, seguro que te lo estás pasando de muerte jugando a lo que estés jugando. Espero que no sea algo de Nintendo, pero si así fuera… Bon profit!

Pues nada chico: lo dicho. Hasta siempre si nos vemos. Yo sigo con mis jueguicos y tú sigue con tus sueños.

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