Taiko no Tatsujin: Drum’n’Fun
¿Taikontenta con mi nuevo tambor?

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15 noviembre, 2018

Como redistribuir mi colección de videojuegos y demás frikadas durante este último mes no ha sido una tarea lo suficientemente dolorosa, he decidido añadirle un poco más de gracia al asunto comprando otro cacharro de dimensiones armatósticas que no me cabe en ningún lado. Tengo una Espada Maestra y un arco ancestral en la pared, decenas de figuritas por las estanterías y un tambor encima del aire acondicionado. Sí, habéis leído bien: un tambor japonés llamado taiko, como pasar la Navidad con Raphael comiendo sushi.

Mi primer contacto con ‘Taiko no Tatsujin’ no fue viendo uno de los archifamosos vídeos de un adolescente japonés dándolo todo en un salón recreativo. La franquicia del tamborcito fue el siguiente e inevitable escalón que subí tras engancharme sin remedio al extraño y maravilloso ‘Osu! Tatakae! Ouendan!’ (al que tenéis que jugar YA si no lo habéis hecho). Después del infierno de circulitos numerados, la verdad es que la mecánica de notas rojas para el centro del tambor y notas azules para el exterior se me hacía un poco sosa, pero el hecho de poder tocar a un ritmo endiablado el opening de ‘Doraemon’ sustituyendo el retumbar del tambor por pedos lo volvía todo bastante más ameno, para qué mentir.

Nintendo Switch Taiko

Fuera de todas estas bizarradas de personalización, lo cierto es que la mecánica no tiene mucho más, pero la franquicia se las ha ingeniado para llegar a colar el periférico del tamborcito de marras durante varias generaciones de consolas para hacer la experiencia lo más fiel posible a la recreativa. En mi caso, a pesar de que me encantan los juegos musicales, nunca me había animado a importar el cacharro, por lo que el anuncio del lanzamiento occidental del taiko junto con la última entrega para Nintendo Switch fue la excusa perfecta para dar el paso. Y ahora, la pregunta que todos esperabais: ¿merece la pena tener un plato gigante con patas y dos palos dando vueltas por el salón y estorbando en todas partes el desembolso?

Nintendo Switch Taiko

Mnñeh. Esa es mi respuesta. Lo mejor de ‘Taiko no Tatsujin: Drum‘n’Fun’ es que te permite jugarlo de cualquier manera: con el periférico, usando los botones del mando, tocando las notas en el medio tambor que aparece en la pantalla o utilizando los Joy-Con como si fuesen baquetas en otro fallido intento de trackeo de movimiento que despierta en mí pesadillas enterradas. Si vais a jugar por echar unas risas, este último método de control es más que suficiente para emular de la forma más inmediata y lowcost posible el hecho de tocar un taiko. Si sois de aquellos intensitos que hacen la croqueta entre chillidos cuando fallan una nota de su combo perfecto en máxima dificultad, alejaos de los Joy-Con… y del taiko. Es muy frustrante utilizarlo en dificultades elevadas y ver cómo, de manera totalmente aleatoria, no detecta algunos de los golpes que damos en el tambor y toda nuestra puntuación se va por el retrete. Hay gente por internet que ha hecho un mod con un salvamanteles de corcho de Ikea (¿qué lleva a alguien a intentar meter un salvamanteles en un tambor?) para aumentar considerablemente la sensibilidad y eliminar casi por completo este fallo, pero manda narices que desembolses cincuenta pavos en un cacharro licenciado por Hori para tener que operarlo para que funcione bien.

El repertorio musical es lo más nicho que os podéis echar a la cara desde los simuladores de conducción de trenes. No sé si es que ya estoy mayor, pero ahí donde las bandas sonoras de ‘Ouendan’ terminaron en mi iPod, este ‘Taiko no Tatsujin’ me tiene tocando en bucle el opening de ‘Dragon Ball Z’ y dos o tres canciones más, porque el resto simplemente no me invita a engancharme a ellas. Será el tambor con sus golpes fallidos, serán los porrazos que hay que arrearle para que detecte los golpes, será el ritmo a veces paradójicamente arrítmico del modo difícil que, mezclado con una canción japonesa que desconoces, se vuelve un batiburrillo ininteligible, pero mi emoción ha caído de manera considerable y estoy torturando a los habitantes de mi edificio bastante menos tiempo del que pensaba que iba a pasar tocando canciones.

El juego por sí solo en modo portátil, con la alternativa del tambor táctil, funciona estupendamente. Además, hay una especie de modo party donde podemos competir o cooperar en sencillos minijuegos multijugador local basados en el ritmo (siempre y cuando no usemos el tambor, porque no lo detecta. ¿Igual hay que abrirlo y meter dentro una manopla de cocina?). Si os gusta el género y el pop más kawaii y ñoño japonés, ‘Taiko no Tatsujin: Drum‘n’Fun’ es una muy buena opción como juego musical. Si os sobra pasta y/u odiáis a vuestros vecinos, el tambor es buena opción. Si crees que debería dejar de comprarme mierdas y hacer algo con mi backlog, dímelo en los comentarios. Puedes ser el afortunado o la afortunada que me salve de esta espiral de consumismo.

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