¡Despierta tu lado sádico, ven a Hell Yeah!

Hell Yeah! La furia del conejo muerto

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2 marzo, 2016

El presente artículo (debidamente revisado) fue publicado originalmente el 28 de noviembre de 2014 en GameReport #6

¡Pasen, pasen y vean!

¡Sean bienvenidos al parque de perversiones donde todo es posible! Móntense en sus sierras circulares y despedacen murciélagos diabólicos cual pústulas rezumantes, o salten y reboten entre las nalgas de los infelices atrapados en estas tierras infernales. ¡Aquí, queridos amigos, ustedes son los mismísimos príncipes del averno!

Nada más atravesar la abrasante puerta de nuestro parque ponemos a disposición de todos los clientes afiladas y oxidadas sierras que podrán acoplar a sus despellejados organismos. ¡Todo tiene sentido en ‘Hell Yeah!’, no hemos reparado en gastos! ¿Sangre a borbotones? ¡Tres tazas! ¿Crueldad extrema? ¡Hasta que aguante el esqueleto! Por un módico precio tendrán acceso a todas las actividades, y durante diez largas horas podrán moverse a placer entre las distintas secciones de nuestro descacharrante complejo de ocio. ¿Quieren saber lo que les espera? ¡No pierdan detalle!

Nuestro recibidor, con sus tierras yermas y sus llameantes fosos, sólo es el preámbulo de lo que les depara ‘Hell Yeah!’. Afilen sus sierras contra los bloques destructibles y ábranse camino hacia lo desconocido: ¡tenemos distribuidos por todo el recinto un centenar de bichos infectos y malolientes listos para ser destruidos de cien formas distintas! El placer de achicharrar, desgarrar y acribillar a cien alimañas QUE METIERON LAS NARICES DONDE NO DEBÍAN no tiene parangón en todo el universo, pero no se queden parados bajo ningún concepto: ‘Hell Yeah!’ les depara sorpresas continuas y no hay piedad con los rezagados.

Hell Yeah screenshot

Visiten nuestra fábrica de… bueno, en realidad es un salón lleno de cosas afiladas que giran, cortan y hacen pupa. ¿Quién necesita algo más? Tengan cuidado con nuestros chorros de ácido verdoso y usen nuestros teletransportadores para llegar los primeros a cada espectáculo de vísceras saltando por los aires. En nuestra prisión de las torturas guardamos un pedacito de historia: construida sobre un pantano tóxico, legiones de engendros aún vagan por sus escondrijos y sus lagos estancados, esperando que ustedes pongan fin a su espantosa existencia. Pero no se agobien, sin coste adicional podrán usar nuestros muchos lanzacohetes dispuestos en lugares estratégicos para que puedan imponer su ley sin levantarse del asiento. ¡No dejen que nadie les adelante en la matanza!

«Tiene el encanto de las grandes matanzas de monstruos de toda la vida» – CAHIERS DU SANG

Relájense en nuestro asombroso casino. Pongan a prueba su suerte o pásenlo pipa rebotando de un lado a otro en nuestro despampanante pinball gigante. Dejen de lado el estrés y multipliquen sus ahorros, y recuerden que tendrán a su disposición numerosas tiendas oficiales ‘Hell Yeah!’, donde podrán adquirir toda clase de souvenirs: desde armas de fuego de incalculable poder destructivo hasta caretas de los más variopintos personajes del mundo del videojuego. Sí, en ‘Hell Yeah!’ adoramos el vicio de jugar con esos cacharros electrónicos del demonio, y lo celebramos con toda clase de homenajes —a nadie se le escapa que es Sega quien ha puesto la pasta para esto, ¿eh?—. ¿Existe algo mejor que trocear babosas apestosas luciendo un gorrito de Fez o los moños de Chun-Li? ¡Imposible!

Hell Yeah 02

Y no se depriman si no tienen suerte en el juego: nuestra área espacial-futurista tiene todo lo que cualquiera podría desear. ¿Rayos láser mortales? Check. ¿Naves espaciales armadas hasta los reactores? ¡Por supuestísimo! Y cuando se cansen de tanto vacío infinito y tanto laboratorio alienígena, vuelvan del revés sus neuronas en el rincón de la psicodelia, donde es fácil entrar, pero ¡ay amigo!, salir ya es otra cosa. ¿Piensan que a estas alturas nada ya podría sorprenderles? ¿Creen que en la recta final de la visita sus mentes ya estarán completamente acostumbradas a las maravillas del infierno? ¡Ja! ¡Frótense los ojos antes de acceder a la joya de la co… ¡NO! ¡ESA ZONA NO! ¡ALÉJENSE DE LOS ANIMALITOS SONRIENTES Y SUS EMPALAGOSAS CANCIONES MELÓDICAS! …rona! *ejem* Si sus ajetreados paseos por el parque les dejan agotados y moribundos, no se preocupen: dense un baño en nuestras cálidas duchas de sangre y su vitalidad volverá a rebosar, listos para seguir despachando espantajos como un descosido.

Y nos queda la noche. Tras todo el día yendo de acá para allá, disfruten del atardecer en una preciosa ciudad en ruinas, derrumbada tras decenas de bombardeos inclementes y plagas de minas antipersona, y tómense la penúltima copa en nuestra discoteca: ¡quién sabe, lo mismo encuentra el amor de su vida, o una muerte ridícula y vergonzosa! ¡Qué más da!

«A mí no me hagan ni caso» – METACRITIC
Huella Hell Yeah

Recuerden que si encuentran y vencen a las cien singulares sabandijas QUE OSARON VER UNAS FOTOGRAFÍAS PRIVADAS, ¡ES MI VIDA PRIVADA, MALDITA SEA! serán premiados con el inmenso agradecimiento de la dirección de ‘Hell Yeah!’.

Bah, que os den a todos, ya me encargo yo.

Atentamente,

Ash, príncipe del Infierno.


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