El puzle que me hizo amar los puzles

Denki Blocks!

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5 junio, 2017

El juego que hoy nos ocupa parece una obra menor, pero no lo es. Ni mucho menos. ‘Denki Blocks!’ es un megatón de proporciones cósmicas que pasó desapercibido debido, seguramente, a su carácter de juego de nicho. ¿Otro juego de juntar piezas de colores en una época en la que la crítica ya se llenaba la boca con valores de producción, inmersión, guionistas…, y realizado además por una compañía escocesa recién salida del horno? ¿Cómo prestarle atención a algo así? El envoltorio parecía gritar «¡soy un juego casual!, ¡soy carne de cesto de segunda mano!», y sin embargo, tras su apariencia sencilla y sus colores chillones, se escondía uno de los mejores juegos de puzle de agrupamiento de bloques, ya no sólo de su generación, sino de todos los tiempos.

Un puzle con dos historias

‘Denki Blocks!’ denkiblocks - 01tiene dos pequeñas historias: la del propio juego y la mía personal. Empecemos por la primera, que es la más larga. La compañía Denki nació en el año 2000 en el concejo de Dundee (Escocia), y un año después publicaron, con el apoyo de Rage Software en Europa y de Majesco en Estados Unidos, ‘Denki Blocks!’, su opera prima. En el desarrollo trabajaron, principalmente, cinco personas: Aaron Puzey —quien actualmente desarrolla una aplicación de realidad virtual para visitar Reino Unido desde una bicicleta estática—, Stewart Graham, Gary Timmons —el cual había realizado las animaciones de un clasicazo como ‘Lemmings’—, Gary Penn —uno de los padres del periodismo de los videojuegos— y Colin Anderson. Las primeras impresiones ponían al juego por las nubes: gustó a la prensa, e incluso se hizo con el premio al mejor juego en el ECTS de 2001. Si bien la ya extinta feria de videojuegos se encontraba en acusada decadencia, no pocos medios se hicieron eco del galardón, y acogieron con cierto entusiasmo, pocos meses después, el lanzamiento del título, simultáneamente para Game Boy Advance y Game Boy Color. Los análisis eran positivos y el feedback de los jugadores arrojaba cierto entusiasmo al pequeño grupo de creadores, pero al cotejar las cifras de ventas llegó el batacazo. El mercado lo copaban los juegos licenciados —generalmente de mucha peor calidad y casi siempre mero merchandising a mayor gloria de la película o serie de turno— que abarrotaban las estanterías de los centros comerciales. Y ya se sabe: de los elogios no se come.

denkiblocks - 02Por suerte para ellos, supieron encontrar una forma de rentabilizar su producto: el mundillo de los juegos para televisiones interactivas. Ante la oportunidad de incorporar ‘Denki Blocks!’ al recién inaugurado sistema de televisión interactiva digital, el equipo no se lo pensó dos veces. El sistema de juegos a través de la televisión digital de Sky TV, propia del Reino Unido, supuso una improvisada y más que apacible tabla de salvación: en seis meses ya tuvieron más de un millón de partidas pagadas. En contra de lo que dicta la lógica, la gente prefirió jugar a ‘Denki Blocks!’ en el sofá de casa y con el mando a distancia antes que en una videoconsola portátil. Cosas del target. A partir de entonces, y con la única excepción de ‘Go! Go! Beckham! Adventure of Soccer Island’ —un colorido, original y satisfactorio juego de plataformas protagonizado por el space boy—, el cual salió para Game Boy Advance para de nuevo estrellarse en los charts de ventas, Denki se dedicó en exclusiva al mercado de la televisión digital a lo largo de toda una década. Una década terriblemente productiva: desarrollaron más de ciento ochenta aplicaciones lúdicas para Sky TV y, en los últimos años, también para DirecTV en América. ‘Denki Blocks!’ no se quedó ahí, sino que a principios de 2011 se incorporó a la incierta pandilla de los PlayStation Minis. Esto, unido a las versiones para smartphones y navegador, nos deja un título con un ratio de circulación en el medio bastante alto, aunque, en líneas generales, sensiblemente desafortunado. ‘Denki Blocks!’, por desgracia, nunca llegó a encontrar su sitio entre los jugadores tradicionales.

La segunda historia, la mía personal, es bastante más breve, lo prometo. Y la premisa bien os puede resultar familiar. Hace unas semanas, repasando como cualquier otra tarde de primavera el catálogo de las primeras portátiles de Nintendo, me encontré con ‘Denki Blocks!’. Lo había olvidado completamente, pero nada más ponerle un ojo encima sabía que lo había jugado, y que había sido algo importante. Conseguí la versión para Game Boy Advance y, tras los primeros puzles, algo hizo clic en mi cabeza. Y no, no eran piezas de colores uniéndose. Era el eslabón perdido que había confeccionado mi faceta de jugador. Desde hace mucho tiempo siento una atracción especial hacia los juegos puzle, pero nunca había logrado identificar cuál fue ese elemento disruptivo, cuál fue ese título que encajó tan bien en mi manera de entender los videojuegos. Lo acababa de (re)encontrar. ‘Denki Blocks!’ era el juego de puzles que me hizo amar los juegos de puzles. Y mi vida de jugador había pasado ante mis ojos sin tenerlo presente. Sea pues este escrito mi humilde redención.

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Un sistema sencillo, un diseño estratosférico

El sistema de juego de ‘Denki Blocks!’ parte de una base muy sencilla: una serie de bloques o de grupos de bloques se desplazan sobre una cuadrícula de dieciséis por dieciséis siguiendo las órdenes que damos con la cruceta, y al tocarse bloques del mismo color éstos quedan irremediablemente unidos, formando montones cada vez más grandes y de formas variadas. Utilizando las paredes y los bloques blancos (estáticos) debemos agrupar todos los bloques de cada color a base de ingenio, evitando que queden montones de bloques separados que no tengamos manera alguna de agrupar.

Durante todo el modo principal, “Torneo”, se aplica única y exclusivamente esta propuesta. No hay un solo elemento nuevo o adicional añadido a lo largo de los doscientos cuarenta puzles que lo conforman. Ni tan siquiera uno. Sólo bloques de colores a unir y bloques blancos fijos. Obviamente, para que una fórmula tan sencilla se sostenga a lo largo de las aproximadamente quince horas, tirando por lo bajo, que podría durar el juego, el diseño de los puzles tiene que ser capaz de compensar esa ausencia de elementos, proporcionar variedad de situaciones y buscar cadenas de razonamiento diferentes, y ése es el gran triunfo de ‘Denki Blocks!’. Con unas únicas e idénticas reglas se construyen niveles con configuraciones muy diversas: unos donde lo difícil es reinar en el caos y otros donde un minúsculo bloque tiene que recorrer endiablados laberintos; unos donde la clave está en la figura que forman los bloques fijos del escenario y otros que se resuelven determinando el orden en el que unir los bloques para que no se vuelva irresoluble, algo de lo que no se nos avisará. Y con ello consiguen de manera muy efectiva los clásicos efectos lúdicos en los juegos de puzles: tanto aquello de que parezcan imposibles tras un primer estudio como que aparenten ser simples y que casi al terminarlos justo el elemento al que no habíamos dado importancia echa por tierra toda la estrategia. Alcanzan una y otra vez ambos efectos aun habiendo jugado horas y horas con las mismas reglas. Cada nuevo puzle es una pequeña lección de diseño, y todos juntos conforman una de las mayores cátedras que se recuerdan.

Alejado de lo que sería el puzle arcade —por más que algunos medios lo quisieran bautizar como el ‘Tetris’ del nuevo milenio—, el modo principal de ‘Denki Blocks!’ permite el estudio sosegado de cada nivel y siempre nos deja muchos puzles a los que optar, consintiendo el progreso a pesar de que haya algunos que se nos atraganten. Y, desde luego, es algo que acabará pasando tarde o temprano. Porque si hay otro síntoma del buen diseño de puzles es el nivel de dificultad que éstos son capaces de alcanzar. Los primeros niveles son realmente sencillos y ofrecen un punto de apoyo para que todo tipo de jugadores, más o menos experimentados, puedan incorporarse progresivamente; pero los últimos parecen salidos del laboratorio de un científico loco. No aumenta el tamaño del tablero, ni aumenta el número de colores diferentes; la dificultad crece única y exclusivamente a base de inspiración pura y dura.

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El ingenio por bandera

Se podría pensar, no obstante, que la ausencia de elementos que aporten variedad al conjunto podría deberse a la falta de inventiva de los creadores escoceses, pero los treinta puzles especiales —a los tendremos acceso tras conseguir pequeños objetivos en los niveles normales— demuestran que no, y con contundencia. Esos treinta puzles incorporan hasta nueve nuevos elementos: bloques que han de ser empujados, bloques blancos móviles que no se pegan entre sí, bloques que cambian el color de otros bloques, bloques joker que se adosan al primer bloque que los toque, juegos de bloques llave/cerradura,denkiblocks - 06 interruptores, baldosas que sólo permiten el paso de bloques de un determinado color, baldosas pegajosas que retienen a los montones pequeños de bloques, o baldosas ventosa que retienen cualquier montón de bloques. ¿Exhaustos? Es normal. Estos elementos aportan reglas complejas de las que adolecen los puzles del modo principal, pero no están completamente desarrollados. Cada uno, por sí mismo, habría podido significar una secuela completa, pero los salpican en tan sólo un puñado de niveles opcionales, quizá como premio para el jugador persistente, quizá como demostración de fuerza.

‘Denki Blocks!’ cuenta, además, con otros pequeños modos extra, esta vez sí enfocados al puzle arcade. Los tres modos para varios jugadores, “Carrera”, “¡Todos cambian!” y “Batalla”, pudiendo jugar contra inteligencias artificiales encarnadas en los personajes del juego o contra amigos con una única GBA, se resumen en pequeñas partidas marcadas por la velocidad y la suerte, y en algún caso por la estrategia; y los dos pequeños modos extra para un jugador, “Entrenamiento” y “¡Perfecto!”, permiten practicar y comprender correctamente las reglas del juego, así como afinar nuestra técnica. En definitiva, ‘Denki Blocks!’ es un juego de puzle muy, muy completo, hasta arriba de contenido y de los más inteligentes que se han parido nunca.

Volverme a cruzar con ‘Denki Blocks!’ ha sido como reencontrarme con una antigua novia de la adolescencia y comprobar que sigue tan guapa como la recordaba, y que además aún le faltaban unas cuantas cosas que enseñarme. Tras este reencuentro, me conozco un poco más como jugador. En Denki, los cuales se autodenominan como una digital toy company y reniegan de la etiqueta casual, todavía siguen haciendo juegos con su sello característico, con su modestia y su saber hacer, aunque puede que el brillo de ‘Denki Blocks!’, del que se cumplen ya más de quince años, nunca sea replicado. Recomendaría ‘Denki Blocks!’ a cualquiera con ganas de un buen videojuego de puzles, e incluso a cualquiera con la intención de poner a prueba sus capacidades lógicas y con la mente suficientemente abierta. Puede que no os pase como a mí, puede que no os cambie la vida, pero algo os hará clic en la cabeza. Y no serán los bloques de colores.

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