Perdidos en… Sunless Sea

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25 septiembre, 2018

El mar es eterno. El mar no tiene forma, y todo lo contiene, tanto a lo largo y a lo ancho como en sus profundidades. Y apreciar su belleza es algo que no puede lograrse así como así, montando en un crucero cualquiera. No, un hotel flotante no es lugar para apreciar el mar, ni para llegar a puertos donde nos espere algo más que la aventura: si queremos gozar del mar, y de los lugares a los que nos lleva, hay que hacerlo como marineros.

Y de eso va la sugerencia de hoy de turismo virtual. ‘Sunless Sea’ es un juego de Failbetter Games, una compañía británica con gusto por lo victoriano, lo macabro y lo extraño. Es el heredero/secuela de ‘Fallen London’, juego para navegador web que tenía muy poco que ver con los antaño en boga ‘Ogame’ o ‘Kingdom Rush’, y muchísimo que ver con aquellos libros de la serie Elige tu propia aventura pasados por el tamiz de H. P. Lovecraft y la época victoriana. Y, como buena continuación, en él también nos encontramos mucho texto que leer (en inglés, advertimos; por desgracia, aquí no tendremos un guía que nos traduzca), pero en el marco de algo distinto, como es la posibilidad de capitanear nuestro propio barco y navegar en pos de la gloria y la riqueza… o de la muerte.

Sunless Sea - El Mar de las Estatuas

Pero el que vamos a surcar, al principio sobre la cubierta de un barco de vapor que apenas llega a las capacidades mínimas necesarias, no es un mar cualquiera: es, como indica el título, un Mar sin Sol, o mer como lo llaman los habitantes del Londres Caído. ¿O quizá debería decir «llamamos», ya que comenzamos como un ciudadano más de la capital del Imperio Británico de las profundidades? En este extraño lugar bajo tierra, alejado del Sol (y de las leyes que su luz impone, pues en este mundo las estrellas son divinidades), puede ocurrir cualquier cosa… y nosotros vamos a descubrirlas, o a morir en el intento. ¿O tal vez las dos cosas?

Sunless Sea - Audiencia con el Rey de las Profundidades

Pocos puntos de referencia existen en el mer. La costa sobre la que se asienta el Londres Caído, la ciudad más importante de las profundidades, es uno de ellos. Al noreste, al lado de la capital, no tardamos en encontrar la isla de Hunter’s Keep, donde una solitaria mansión sirve de hogar a tres misteriosas hermanas que, si decidimos visitarlas, nos ofrecerán almorzar con ellas… y puede que algo más, si las visitamos con más frecuencia. Más al norte yace Venderbight, la principal y más conocida de las colonias-tumba, donde los muertos que no son capaces de morir buscan algo parecido al reposo final, y adonde es posible que llevemos más de un viajero envuelto en vendas y reposando en un ataúd. Si seguimos navegando en la misma dirección, el aliento congelándose en vapor nos advertirá de que ya estamos llegando a la congelada ciudad de Whither, donde los adustos ciudadanos contestan a las preguntas con otras preguntas, y donde se encuentra (o eso dicen las habladurías) la Casa de la Pregunta, donde uno puede ponerse en contacto con los dioses del mer para solicitar su favor o levantar su maldición; al este de este lugar, en la isla de Codex, una colonia de mudos guarda con celo y silencio sus secretos.

Sunless Sea - En la isla de Polythreme

Seguir la costa hacia el sur nos puede conducir a la isla de Mutton y, justo después, al Canal Cumeano, única vía de contacto con la superficie, por la que podemos acceder a Nápoles y, desde ahí, a la imperial Viena. ¿O preferimos ir más hacia el sur? En ese caso, cuidado: por ahí encontraremos la República de Hierro, un estado vasallo del mismísimo Infierno, en el que abunda el combustible y la lógica escasea, literalmente. Y si vamos más al sur todavía, lo que hallaremos será la Máquina del Amanecer… y que los dioses nos ayuden si posa sobre nosotros su enloquecedora luz.
De ahí para el este, todo es cambiante; bueno, quizá hay puntos que se mantienen fijos en la costa sur, como la colonia londinense de Port Carnelian, envuelta en una pre guerra civil con los tigres inteligentes que habitaban esta tierra antes de que el Imperio la tomara; Adam’s Way, el paso que conduce al Continente Antiguo, cuyas aguas manchadas de carmesí roen la quilla de los barcos; o la eternamente iluminada ciudad de Varchas, siempre en guardia frente a la oscuridad. ¿Todo lo demás? Sujeto a cambios, a intervalos que nadie comprende. Un capitán puede encontrarse a los Leones de Sal, imponentes estatuas gemelas de basalto negro, a sólo unas horas de Londres, y otro que venga después descubrir que se han trasladado a varios días de distancia. Explorar es aquí el nombre del juego, y nada garantiza que lo que encontremos le vaya a aprovechar a quien siga nuestros pasos más adelante.

Sunless Sea - Entre el Kanato y el coral pensante

Y ahí reside parte de la gracia, porque en ‘Sunless Sea’ lo que de verdad vale la pena es encontrar lo que se oculta en el cambiante mer. En algún punto de sus aguas podemos hallar el Kanato, eterno rival de Londres, donde cada paso que demos estará vigilado por la siniestra policía secreta, o el Bosque de los Corsarios, donde los piratas acechan a sus presas… y donde nosotros podemos volver las tornas contra ellos. Una ciudad situada sobre el sombrero de un gigantesco hongo nos espera en un rincón, y en otro podemos visitar la Corte del Rey de las Profundidades y sus súbditos ahogados. Hay ciudades de coral inteligente, imperios levantados por monos que desean ser humanos y reúnen almas para ello, islas de gólems donde todas las cosas están vivas, y palacios helados donde se guardan recuerdos y el precio para avanzar es convertirse en presa del miedo. Está la Ciudad de los Pilares, Irem, donde el tiempo no fluye como acostumbra, y el Quelonato, una comunidad de cazadores de bestias marinas levantada en los recovecos del cadáver de una titánica tortuga. Si navegamos lo bastante hacia el norte, sin importar desde dónde, acabaremos por encontrar el Horizonte Ávido, en el que dos estatuas aladas vigilan una puerta tras la que pueden verse… ¿estrellas? ¿Bajo tierra?

Sunless Sea - Combate contra piratas

Sacarle jugo a todo ello cuesta su esfuerzo, claro. Por el mer acechan piratas y cosas peores, como icebergs vivientes o cangrejos gigantes, y en los puertos que visitamos nos involucraremos en aventuras que pueden darnos gran beneficio o herirnos de muerte. Y ya que estamos, la muerte no es lo peor que nos puede pasar aquí. Ganar dinero, primero para sobrevivir y luego para prosperar, nos exige hacer cosas arriesgadas y no poco ilegales (de su moralidad ni hablemos), y nada garantiza que un golpe de mala suerte nos mande a pique de repente. Pero no pasa nada: otro capitán seguirá donde lo dejamos, y seremos nosotros quienes controlemos su destino. El mer volverá a cambiar, nosotros volveremos a explorarlo y, ¿quién sabe?, puede que descubramos nuevos lugares, o cosas nuevas en los que ya conocemos.

Sunless Sea - Explorando lugares desconocidos

Y eso que no hemos entrado en lo que podemos encontrar bajo el mer. Pero claro, para ello es necesario poseer la expansión del juego, ‘Zubmariner’. Hasta que llegue el momento de investigar lo que ocultan las aguas, los misterios que existen sobre ellas nos pueden tener ocupados de sobra durante centenares de horas.

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