Conociendo a La Firma Invitada:
Iris Rodríguez Alcaide

por

12 febrero, 2019

Nuestra firma invitada para ‘Progreso y Decadencia. La política dentro del videojuego’ es historiadora tanto por formación como por vocación, polifacética en su quehacer profesional por necesidad y por poseer intereses muy eclécticos. Suya es la labor de revisión y corrección de textos en las publicaciones de Editorial Héroes de Papel, pero también escribe en espacios como Presura o su propia página, El coloquio de los perros, planteando en sus escritos sobre videojuegos un análisis centrado en su interrelación con la historia y la cultura. Se trata de Iris Rodríguez Alcaide, y en la entrevista que sigue hemos hablado de cómo desarrolló su interés por la historia, del interés como ejercicio intelectual de las ucronías, de cómo descubrió ‘Herald: An Interactive Period Drama’ (el juego sobre el que ha escrito para GameReport), y de la importancia que tiene la representación histórica fidedigna en los juegos.

Historiadora, activista, correctora de textos… ¿Cómo te las arreglas para mantener tantas actividades y con tanta implicación?

Es cierto que soy una persona con intereses muy eclécticos, pero ser tan «multitarea» no es algo que me enorgullezca demasiado. Simplemente, cuando en la veintena te pilla una crisis económica tan brutal como la que aún arrastramos, no te queda más remedio que improvisar sin que te destruya a ti o la pasión por aquello que te mueve por dentro. Así que, como muchos trabajadores culturales precarios, tengo el trabajo que me da de comer (más relacionado con el mundo editorial) y el que hago por total y absoluta vocación (investigar, escribir y divulgar sobre temas como historia pública, género y videojuegos por mi cuenta o donde me dejan, como ha sido vuestro caso en el último monográfico).

Es por ello que, aunque tengo la inmensa fortuna de estar en contacto con mucha gente maja del mundillo, no me considero una figura relevante en eso que se conoce como «prensa del videojuego». Mis incursiones siempre han sido ocasionales, pero quizá nunca se habrían dado sin el ánimo y el apoyo de colegas como Alberto Venegas Ramos. Alberto es como el pionero, el historiador «todoterreno»: ahí están sus ensayos y artículos en medios de muy amplio alcance. De él admiro su rigor y excepcional capacidad de trabajo, pero sobre todo su generosidad como persona, siempre abriendo camino a otros, pues gracias a él siempre he tenido un espacio en Presura para publicar cualquier locura extraña que se me ocurriera.

Iris Rodríguez Alcaide 01¿Cuándo surgió tu interés por la historia, y cuándo supiste que querías dedicarte a ello?

Desde bien pequeña, podría decirse que muchas cosas han contribuido a alimentar esa vocación. Desde los viajes que hacía con mi familia por toda la geografía española (todavía recuerdo a mi hermano pequeño quejarse de que estaba harto de ver «inglesias») a novela histórica como Los pilares de la tierra y, por supuesto, también videojuegos, como fue ‘Age of Empires II’. Tras hacer Selectividad, aún vacilaba si echar a perder mi vida por la senda de las humanidades, pero entonces vi el tráiler del primer ‘Assassin’s Creed’ y ya no hubo vuelta atrás. Desde entonces la historia y yo hemos tenido una relación de amor-odio, porque es lo que más me gusta en el mundo y a la vez nunca ha estado tan desprestigiada social y laboralmente como ahora.

¿Cuál fue el primer videojuego al que jugaste?

‘Super Mario Bros.’ fue el primero del que tengo recuerdos de haber jugado. Yo tenía unos 4 o 5 añitos, y mi primo, mi hermano y yo nos colamos una tarde en la habitación de su tío para ver la maquinita nueva que se había comprado. Y ahí nos quedamos los tres fascinados con la NES, hasta que un poco más mayores pasamos a la PSX, al PC o la Game Boy Color.

¿Y cuál fue el primer juego con el que recuerdas haberte «picado»?

En mi época más efervescente, aparte de a ‘Age of Empires II’ le di mucho a ‘Pokémon Amarillo’ y ‘Los Sims’, pero en mi temprana adolescencia me piqué hasta la obsesión con mi primer gran juego de rol: ‘The Elder Scrolls III: Morrowind’. El caso es que por aquel entonces no había parche en español, ni EliteGuias ni nada, así que aunque avanzaba diccionario en mano no me enteraba del todo bien de las misiones (llegando a liarla muchísimo en algunas), ni de las localizaciones que tenía que buscar (porque no había marcadores ni nada parecido). Pero me propuse acabarlo y le eché horas hasta decir basta. Reconozco que Skyrim es increíble, pero Morrowind tiene esa rareza algo feúcha, arcaica y especial.

«La tendencia general en los videojuegos de contenido histórico está más dirigida a reflejar un tipo de estética o narrativa hegemónica, es decir, reconocibles por el gran público»

En términos más generales, ¿qué géneros son tus favoritos dentro de los videojuegos?

Disfruto especialmente con los RPG en todas sus formas y colores (aunque en esta casa se venera a BioWare), las aventuras gráficas y los plataformas. Últimamente he entrado en un pozo negrísimo como es el de los juegos de móviles, otome o dating sims, que me sorprende que no tengan mucho más peso en los análisis de videojuegos porque están proponiendo cosas verdaderamente interesantes para el conjunto del medio.

Dime un juego, un libro y un disco que te llevarías a una isla desierta.

Sin duda, ‘Undertale’; alguna novela clásica de aventuras al estilo ‘Los piratas de Malasia’, de Emilio Salgari; y todas las canciones del musical de ‘Los miserables’.

¿Existe algún juego que, por baja calidad u otras razones, te niegues a tocar?

Aunque he jugado bastante a ‘World of Warcraft’, ‘Star Wars: The Old Republic’ y similares, los multijugador no son lo mío, ya que en general prefiero jugar en solitario y a mi ritmo, sin la hipervigilancia (generalmente negativa) de otros. Así que los shooters en línea y demás, por el momento, ni con un palo. Los juegos de miedo o terror psicológico también me dan bastante ansiedad, pero si la trama vale la pena, como es el caso de ‘Soma’ o ‘Doki Doki Literature Club’, intento hacer un esfuerzo.

Para tu texto en nuestro monográfico sobre política, elegiste Herald, que trata el tema del colonialismo. ¿Qué fue lo primero que te llamó la atención de este juego?

Leí muy de pasada un avance-reseña en Internet y me llamó enormemente la atención el personaje protagonista. Era de piel morena y rostro dulce, rompiendo así con la imagen del señor protagonista típico (caucásico, pelo castaño, rudo y con expresión de me-duele-la-cara-de-ser-tan-guapo) que a estas alturas ya produce sopor. Así que al ver aquello y el apartado artístico tan cuidado que presentaba el juego, decidí probarlo. Al acabar fue como: «Qué importante y qué maravilla, merece ser muchísimo más conocido por aquí». Y parece que así ocurrió, porque al poco de publicarse el monográfico, me contactó por Facebook uno de los desarrolladores de Wispfire (Roy van der Schilden) muy agradecido.

En tu texto mencionas ‘Papers, Please’, ‘Beyond Good & Evil’ y ‘Never Alone’ como juegos similares, en el sentido de que tocan temas sociales y políticos de manera abierta o construyen un relato basado en las experiencias de personas de una cultura no europea. ¿Algunos otros juegos a los que recomendarías jugar a quienes están interesados en esta clase de perspectivas?

¡Me encantaría tener más tiempo para estar un poco más al día! Aunque en el caso de ‘Never Alone’, este es solo el culmen más exitoso de una miríada de propuestas que se están haciendo desde perspectivas más locales, como pueden ser los ejemplos cubanos de ‘Aventuras en la Manigua’ o ‘Sagua: la aldea embrujada’. Vuestro compañero en la redacción, Carlos Ramírez, también lleva una cuenta muy interesante en Twitter (@cultureinplay_) donde recopila títulos de este tipo.

Herald también se caracteriza por plantear una ucronía como base para su entorno de juego. ¿Qué piensas de los juegos que plantean una historia alternativa como punto de partida?

La historia contrafactual, si bien no es conocimiento histórico como tal, me parece un ejercicio interesantísimo desde el punto de vista crítico de las humanidades y el creativo de las desarrolladoras. Os pongo el ejemplo de un caso no tan bien conocido como se piensa: el juego de rol táctico ‘Expeditions: Conquistador’ (2013). Este título fue en su día muy criticado desde algunos sectores sociales de Latinoamérica por parecer, simplemente, otro videojuego más protagonizado por los tradicionales colonizadores. Y digo simplemente no porque esto no tenga importancia (ojalá más juegos desde otra perspectiva que no sea la occidental), sino porque parece que después de cargar sobre él nadie se molestó en jugarlo. Este juego, efectivamente, nos pone en la piel de un conquistador típico del tipo Hernán Cortés, pero a la vez nos permite hacer cambios notables en la narrativa tradicional de la conquista de México. Para empezar, en tu pelotón puedes llevar mujeres (hasta existe el logro Feminista cuando todo el contingente es femenino, incluido tu avatar). Hay un arco de misiones en La Española donde entras en conflicto con un grupo de rebeldes formado por indígenas y europeos que desean construir una tierra mixta y libre de opresión de cualquier tipo. Y, por último, tras tomar Tenochtitlán puedes elegir entre varios finales, todos igual de válidos según tus acciones durante la partida, entre los cuales está derrocar a Moctezuma y entregar el gobierno a otros pueblos indígenas como Tlaxcala, y volver a la península ibérica como un aventurero anónimo más.

Los juegos de ambiente histórico tienden a incluir ideas sobre el pasado desmentidas por la historiografía. ¿Qué aspectos del tratamiento de las épocas históricas por parte de los juegos crees que habría que mejorar?

La historia o, más bien, el pasado, ha sido fuente de inspiración en muchos tipos de obras de ficción (empezando por la tradición oral o la literatura) y con distintos intereses (míticos, políticos) o intencionalidad (identidad, legitimación). En este sentido, el videojuego como artefacto cultural dentro del sistema capitalista no es diferente, y tiene tanto la capacidad de naturalizar estereotipos como de crear narrativas fuera de la norma (ya lo hemos visto, por ejemplo, con el título que os comentaba antes).

Aun así, es cierto que la tendencia general en los videojuegos de contenido histórico está más dirigida a reflejar un tipo de estética o narrativa hegemónica, es decir, reconocibles por el gran público, aunque estas no tengan por qué ser exactas (el debate entre verosimilitud y autenticidad). Esto está relacionado también con que no hay una adecuada divulgación de los avances que se hacen en la academia, con lo que suele haber un desfase importante entre estas imágenes virtuales y los resultados que arrojan las investigaciones de los profesionales.

De todos modos, veo difícil (aunque no imposible) que se pueda diseñar un videojuego 100 % riguroso históricamente, porque a su vez hay que hacer que resulte entretenido en cuanto a jugabilidad y también vendible como producto cultural. Ahí queda el guante para quien se atreva a recogerlo.

A propósito de esto, cuando encuentras incorrecciones históricas en los juegos ¿te estropean la diversión? ¿O eres más de tomártelas como comedia involuntaria, al estilo de cómo reaccionan algunas personas ante las películas de Ed Wood o los bugs de Skyrim?

Cuando se toman a sí mismo muy en serio y alardean constantemente de un supuesto realismo (que además suelen aprovechar para colar ideas de lo más conservadoras), tienden a molestarme mucho, porque están «engañando» adrede al escudarse en una supuesta exactitud histórica y quitándose así responsabilidades por una decisión claramente creativa o de marketing.

Este podría ser el caso de polémicas relacionadas con el cada vez mayor (aunque aún insuficiente) protagonismo de mujeres y otros colectivos tradicionalmente oprimidos, ya que por desgracia es todavía habitual escuchar críticas muy poco fundamentadas al respecto, como que estas no jugaron un papel importante en el gobierno o los conflictos armados, o que su presencia resta «realismo histórico» al juego de turno. Curiosamente, otras licencias como la presencia de anacrónicos tanques, zombis o unicornios voladores no levantan tanta indignación. Si durante estos años habéis seguido los flames en torno a títulos como ‘AC: Unity’, ‘Battlefield 1’ o, últimamente, ‘Civilization VI’, sabréis a qué me refiero (por cierto, Charlotte Corday, el Batallón de la Muerte ruso y Leonor de Aquitania les mandan sus más cordiales saludos).

Por el contrario, cuando la inspiración es totalmente libre y distendida, paródica incluso, soy la primera que entra gustosa en el bucle de la espantajería. Por ejemplo, hace poco descubrí un título polaco en desarrollo (‘Inkulinati’, Yaza Games) que plantea una dinámica de combate por turnos… ¡entre miniaturas de códices medievales! Sinceramente, ojalá más juegos de contenido histórico así.

Por otra parte, pienso que las incorrecciones históricas dan pie a que ciertos videojuegos, con la correspondiente mediación de docentes o profesionales, puedan servir como herramienta de trabajo en la enseñanza o los museos, ofreciendo la posibilidad de buscar evidencias, razonar y aplicar el sentido crítico, habilidades muy necesarias pero que cada vez brillan más por su ausencia.

¿Qué juegos destacarías por tratar la historia de manera más verídica?

Los juegos de Paradox, por lo general, están muy bien contextualizados (véase ‘Crusader Kings II’), aunque al ser de corte estratégico, donde el objetivo es la expansión (generalmente militar y tecnológica) y la dominación de una dinastía, estado o civilización, adolecen, como pasa en otros del estilo (‘Total War’, ‘Civilization’) de poder incluir o desarrollar mejor otros relatos. Yo, por ejemplo, no dudaría en poner mis dineros en un simulador de campesino o artesano del Antiguo Régimen. En esta línea existe por ejemplo el ‘Painter’s Guild’ (donde encarnas a un artista del Renacimiento que debe gestionar su taller y aprendices), pero aún son muy minoritarios.

«La historia y yo hemos tenido una relación de amor-odio, porque es lo que más me gusta en el mundo y a la vez nunca ha estado tan desprestigiada social y laboralmente como ahora»

La saga ‘Assassin’s Creed’, si conoces bien sus características de base (historia de ciencia ficción y esoterismo) y dónde flojea (retuerce hechos y personajes para que encajen en ella), ofrece una inmersión interesante en el pasado, que además han llevado un paso más allá con el Discovery Tour que añadieron en Origins. Aunque luego hagan un poco lo que quieran con esta información, Ubisoft siempre ha contado con asesores y profesionales de la historia para sus juegos, empezando por su «historiador jefe» Maxime Durand.

Por último, en juegos de puro corte fantástico o de ciencia ficción también se pueden encontrar detalles muy válidos, como el urbanismo funcional de las ciudades y el tratamiento del folclore local en ‘The Witcher 3: Wild Hunt’ o la narrativa de conquista (muy parecida a la occidental utilizada en el Nuevo Mundo, desde Castilla a Estados Unidos) que vemos como trasfondo en ‘Mass Effect: Andromeda’. Aunque no lo parezca a simple vista, todo ello está (muy bien) inspirado en antecedentes, contextos o narrativas del pasado.

¿Hacia dónde esperas que vaya la evolución del mundillo? ¿Podemos albergar esperanzas de que mejore en temas como la aceptación de la mujer, el tratamiento de temas controvertidos o la aceptación de minorías?

Iris Rodríguez Alcaide 05Al igual que está ocurriendo con la sociedad en general, los efectos en el mundillo gamer ya empiezan poco a poco a ser una realidad, imparables, me atrevería a decir; y por eso quizá también nos enfrentamos ahora a una reacción aún más virulenta con todo lo que tenga que ver con críticas constructivas hacia estos temas. En mi opinión, si la comunidad de jugadores está tan preocupada por que se reconozca a los videojuegos como merecen, ellos son los primeros que deberían dejar de fomentar este tipo de comportamientos tóxicos dentro de esta. Yo, desde luego, cada vez siento más reticencias a considerarme jugona si eso implica tener que identificarme con «valores» como la inmadurez, el machaque sistemático al que se equivoca o la discriminación de cualquier tipo.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Reconozco que algún día me encantaría tener la oportunidad de trabajar como asesora histórica en un videojuego (¡ahí dejo el otro guante!), pero por el momento me gustaría seguir avanzando en lo que ya hago, la divulgación histórica a través de la cultura popular, en la medida de mis posibilidades y recursos, dado que hace algún tiempo ya no ejerzo estrictamente dentro de la academia.

Por otra parte, si hay algo que adoro al mismo nivel que los videojuegos son los libros: actualmente, como asistente editorial, tengo la suerte de poder dedicarme a dar vida a obras que suelen implicar todos estos intereses. Así que, por el momento, ¡que me quede como estoy!

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