Microsoft, Sony y los errores del pasado

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22 septiembre, 2016

«Ésta es la peor generación de videojuegos que recuerdo en años». No, no lo digo yo: lo dijo la madrugada del último sábado mi amigo Guillermo, mientras esperábamos a otro del grupo para irnos a cenar un kebab tras un alto en nuestra productiva sesión de rol findesemanera. La frase puede parecer exagerada: qué diablos, puede hasta serlo. Pero, cuando repaso las razones que ofreció para justificar esas palabras, y las que yo mismo y otros de la pandilla comentamos en respuesta, no puedo evitar identificarme con su sentencia.

Y es que el mundillo lleva unos años bastante podrido entre campañas misóginas ultraderechistas para echar a las mujeres de los juegos, prácticas deshonestas de empresas, remasters sacacuartos y polémicas estúpidas en general. Pero no es eso lo que tenemos en mente ahora mismo: lo que domina nuestros pensamientos es el preocupante giro que han adoptado Sony y Microsoft, teóricas dueñas y señoras del mercado de consolas, sega-32x-consen los últimos tiempos, en lo que parece un empeño por cometer algunos de los mismos errores que echaron por la borda la reputación de Sega.

¿Alguien se acuerda de la que se armó con la 32X? Sega sacó esta especie de consola/periférico para la Mega Drive en los tiempos de transición entre los dieciséis y los treinta y dos bits; los que la compraron se quedaron con cara de bobos cuando, no mucho después, Sega sacó la Saturn y les dejó tirados. Los que queráis detalles podéis leer lo que Fernando Porta escribió sobre el origen de la Saturn en nuestro número 6; para los que no tengáis tiempo de hacerlo, baste decir que el golpe de piños le acabó saliendo a la antaño poderosa casa del erizo azul a precio de platino.

Y ahora parece que Sony y Microsoft pretenden meter la pata en la misma disciplina, pero con un estilo nuevo: en vez de sacar una nueva generación de chichinabo para luego lanzar la de verdad, lanzan primero la de verdad para luego sacar una más de verdad todavía. Del 1.0 al 1.5, pero sin que los early adopters puedan ponerse a la altura de los tardones con un parche descargable. PlayStation 4 Pro y Xbox One Scorpio dicen venir a ofrecer más potencia sin cambiar de generación, pero lo que hacen es cruzarle la cara a los clientes fieles de ambas compañías de una sonora bofetada; una bofetada que los más descontentos están por asegurar que no es de las propinadas con la mano, si saben los amables lectores a qué me refiero.

Y la bofetada, por cierto, pilla también de rebote a los afortunados compradores de última hora, al menos en uno de los casos. No es mucho lo que sabemos todavía acerca de la Scorpio, aparte de lo que ha empezado a salir en medios como Eurogamer, pero con la PS4 Pro ya hay desarrolladores que hablan de cuellos de botella en la CPU y admisiones por parte del presidente de Sony de que la mayoría de sus juegos no irán en 4K nativos; todo ello sin contar que los tan cacareados 4K sólo pueden disfrutarse en televisiones capaces de mostrar tan desmesurada resolución.

Todo esto huele mal: la PCificación ha comenzado y parece que no tiene vuelta atrás

Ante estas noticias, los usuarios veteranos, y los que se pensaban comprar las versiones mejoradas de las consolas, no pueden más que mirarse los unos a los otros de reojo, preguntándose cuál de ambos grupos ha hecho el primo, y sospechando que en realidad han sido ambos: los unos, quedándose con la hermana pobre de la consola, y los otros descubriendo que la versión mejorada que escogieron ni es para tanto, ni da todo lo que promete. En un panorama en el que las compañías parecen empeñadas en reírse de sus usuarios a la cara, la Pro y la Scorpio suenan a una nueva carcajada a costa de todos.

Por otra parte, hay un par de factores a tener en cuenta que pueden explicar mejor la decisión de lanzar estas consolas 1.5. Uno de ellos es el de la venta de sus modalidades previas: para Microsoft, lanzar una versión nueva y mejorada de su consola puede no suponer tanto problema, teniendo en cuenta que sus ventas a nivel mundial apenas superan al 50% de las de PS4. Si añadimos a eso que las especificaciones técnicas rumoreadas parecen superiores a su homóloga de Sony, es posible que Microsoft pretenda quitarle a su rival la delantera que tomó al principio de esta generación a base de pura y dura potencia de fuego (o de hardware).

Pero un factor de más peso puede ser el de la implantación progresiva de la Realidad Virtual, ya sea a través de Oculus Rift o de PlayStation VR. Aunque ambos sistemas tienen unos precios que cortan el aliento a la mayoría, ofrecen un caramelo muy dulce a los que tienen posibles para permitírselo… siempre y cuando la máquina esté a la altura de las circunstancias. ¿Han descubierto Microsoft y Sony que sus consolas, tal y como las sacaron, no ofrecían suficientes prestaciones para una experiencia VR de bastante calidad? Y si es así, ¿cómo justificar el lanzamiento de esta máquina a los potenciales compradores que aún no se atreven con la VR por su prohibitivo precio?

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Por una razón o por otra, el caso es que las dos grandes compañías han dado un paso más en esa especie de PCificación de las plataformas consoleras, que primero ha hecho pasar a los usuarios por los aros de las instalaciones de juegos en disco duro, los parches desde el día 1, y demás engorros e indignidades que solían ser parcela exclusiva de los gordopeceros, y ahora les propone añadir a eso el doble salto mortal por aro en llamas en forma de actualización de hardware. Estos desarrollos son hasta cierto punto entendibles, fruto de la evolución de las tecnologías de la información, y ofrecen ciertas ventajas respecto a las limitaciones de las anteriores generaciones, pero ¿no le sale más a cuenta al jugador comprar un PC para lidiar con todo eso? O, al menos, que además de importar las cosas engorrosas del PC, por fin se importen algunas tan buenas como los mods: algo que por fin van a poder gozar los jugadores de ‘Fallout 4’ y la remasterización de ‘Skyrim’, pero que en PS4 se ha quedado paralizado gracias al empeño de Sony en tener derecho de veto sobre los contenidos que añadan estos mods.

A veces pienso que, con ese modo de actuar, Microsoft y Sony van a provocar la muerte de la plataforma por deserción masiva de sus usuarios al PC; claro que ¿acaso no hubo, hace ya bastantes años, decenas de artículos entonando el lamento fúnebre por el ordenador personal como plataforma de juegos? Es posible que Scorpio y Pro no sean más que un capítulo más de esta especie de juego de «a ver hasta dónde cuela» en el que se ha convertido la industria, pero también hay razones para que los jugadores decidan comprarse la nueva consola, ya sean en forma de realidad virtual o de interés por una plataforma que hasta ahora habían ignorado. Quién sabe. Lo cierto es que no pocos jugones de mi entorno están tan quemados como mi amigo Guillermo, y que a ninguno se le pasa por la cabeza soltar sus duramente ganados cuartos para comprar estas consolas viejonuevas. No les culpo.

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