En las trincheras de Cannon Fodder

Nasíos pa matá

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31 marzo, 2016

«Este juego no está patrocinado por la Royal British Legion», rezaba el mensaje que aparecía después de cargar el primer disco de ‘Cannon Fodder’, un mensaje que, aunque sus autores lo pusieron medio de coña, medio en serio, les traería bastantes críticas y problemas, haciendo que su juego fuera atacado a diestra y siniestra, apuntando a la ligereza con que se trataba algo tan serio como la guerra; y es que la divertida canción que conformaba el tema principal del juego, compuesta por Jon Hare, y con el estribillo «war has never been so much fun» y el logotipo del juego, una amapola (que es el símbolo de la British Royal Legion) con una bala en el centro, no ayudaban lo más mínimo. Al ejército británico no le hizo la más mínima gracia la coña, algo de lo que los diarios amarillistas como el Daily Star sacaron partido, manifestando que era un uso monstruoso de la amapola.

Los chicos de Sensible Software fueron machacados por todas partes, pero lo que más le fastidiaba a Jon Hare, el diseñador del juego, era que seguramente los que criticaban su obra jamás la habían probado, algo en lo que yo, por suerte, difiero completamente, ya que es uno de mis juegos preferidos.

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Cannon Fodder: fuego a discreción

Concebido a partir de una idea que Hare había tenido mientras desarrollaba ‘Mega-Lo-Mania’, ‘Cannon Fodder’ iba a ser algo parecido a un shooter de los de toda la vida —aunque con esos gráficos que caracterizan a los juegos del equipo— hasta que se les ocurrió que sería divertido que en vez de controlar un soldado, se movieran en escuadra.

Aunque inicialmente todos los soldados se mueven al unísono, conforme avanzamos y disponemos de tropas más numerosas podremos optar por dividir los equipos, de manera que los soldados controlados por la IA servirán de apoyo a los que llevemos nosotros, una operación indispensable en los niveles avanzados.

Balas, explosiones, mucha sangre y buen humor son las claves de este título, que torna algo tan serio como la guerra en pura diversión

Haciendo gala de un humor negro que sólo los anglosajones son capaces de expresar, y con una ambientación sonora de aúpa, en la que escuchamos todo tipo de sonidos ambientales, además de los gritos de los soldados y enemigos, hoy en día no sorprendería para nada, pero a mediados de los noventa era lo más cercano a una inmersión total a lo que podíamos acceder.

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Los toques humorísticos negros van desde la posibilidad de rematar casi indefinidamente a nuestros enemigos hasta esa pantalla de selección de tropa con un gran cementerio que parece el de Arlington, todo está destinado a que esbocemos una sádica sonrisa, al tiempo que exclamamos «¡a por ellos!» cada vez que nuestra escuadra se ve rodeada por decenas de tropas con muy mala uva.

Pero… ¿era este envoltorio lo que hacía que, durante horas, no pudiéramos soltar nuestro ratón o joystick? Definitivamente no.

Sólo hay un motivo para semejante adicción: el impecable y maquiavélico diseño de niveles

En ‘Cannon Fodder’ iremos desde un simple todos contra todos en las primeras misiones hasta enrevesados niveles con múltiples objetivos que nos obligarán a partir tropas, diseñar estrategias y usar varios vehículos. Vaya, como si fuera un juego de guerra serio. Creados con precisión milimétrica por el equipo de Sensible, los niveles tenían una agradable curva de dificultad, hasta que nos dábamos de morros con la maldita misión ocho, el nivel preferido de Jon Hare, que lograremos pasar si no nos desesperamos y nos tomamos las cosas con calma.

Si bien ‘Cannon Fodder’ no contaba con gráficos espectaculares, ni siquiera para los 90, lo cierto es que a pesar de su tamaño el juego contaba con infinidad de detallazos visuales, que unidos al excelente apartado sonoro, su calculada jugabilidad y la vibrante y tarareable música, hicieron del mismo una experiencia brutalmente adictiva y un éxito de ventas más que considerable. Esto hizo que ‘Cannon Fodder’ fuera el juego de Sensible publicado en más formatos, pasando incluso por encima del clásico de culto ‘Sensible Soccer’.

Cannon Fodder 2: Matando el tiempo

Las miles de unidades vendidas del original propiciaron que un año después la secuela ya estuviera entre nosotros. Con máquina del tiempo incluida, nuestros sanguinarios soldados se paseaban por conflictos históricos ametralladora en mano, peleando incluso en el espacio contra alienígenas.
El juego usaba el mismo motor que la primera parte, lo que hacía imposible agregar cambios importantes en la jugabilidad, por lo que se optó por la solución más rápida: niveles variados y nuevos gráficos.

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Ocupados con otras cosas, el equipo original dejó las tareas más tediosas y largas a un equipo externo y el diseño general del juego en manos de un recién llegado, el afamado redactor de Amiga Power Stuart Campbell, que cometió algunos errores de rookie, lo que provocó que el resultado final no estuviera a la altura del original, con un diseño de niveles normalillo, mermando así uno de los pilares esenciales del original. Con Jon Hare y Richard Joseph a cargo de nuevo de la música, no podíamos esperar menos que otro hit, esta vez a ritmo de trip hop que, francamente, era lo mejor de esta mediocre secuela.

¡Regalos explosivos!

Confabulados con las revistas del medio, en Sensible Software tenían una manera muy original de promocionar sus juegos de Amiga, con minijuegos promocionales de sus lanzamientos. Al principio, como todo el mundo, no eran más que pequeñas demos con algunos niveles, pero luego se convirtieron en compilaciones de niveles exclusivos que merecen ser jugados aparte.

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Al fin y al cabo, a quién no le divierte entrar a metrallazo limpio en el partido de fútbol entre soldados en el frente de la Gran Guerra

La saga en el siglo XXI

La llegada de las consolas de 128 bits supuso otro intento de resucitar la saga, en aquellos tiempos propiedad de Codemasters. Con Jon Hare al mando de ‘Cannon Fodder 3D’, el divertido arcade iba a recibir un completo lavado de cara, pasando todos los decorados al obligado 3D y dotando de habilidades individuales a cada uno de los soldados, que deberían luchar contra seis dictadores distintos del globo terráqueo. Por desgracia, tras reiniciar el desarrollo en al menos tres ocasiones distintas, el juego, que iba a aparecer en las consolas de Sony, fue abandonado y la saga enterrada en un cajón. Por lo menos, los desarrolladores se despidieron de la franquicia a lo grande.

Usando uno de los cartuchos más grandes del sistema, la versión de Game Boy Color de ‘Cannon Fodder’ hay que verla (y escucharla) para creerla

Intro digna de 32 bits, toneladas de sonidos digitalizados, misiones extra y decenas de pequeños detalles. Los fans de la saga nos lo pasamos en grande; ni siquiera nos importó que el comando estuviera limitado a dos soldados, ya que la diversión se mantenía intacta.

Cannon Fodder (Europe) (En,Fr,De,Es,It)

En el 2010, una desconocida distribuidora llamada Game Factory, con sede en Chipre, compró algunas IP de Codemasters para desarrollar secuelas, entre ellas ‘Insane’ y ‘Cannon Fodder’, que a finales del 2011 tendría una secuela, simplemente llamada ‘Cannon Fodder 3’. Realizada por un equipo realmente falto de inspiración, este título pasó sin pena ni gloria entre los usuarios, que esperaban un digno heredero de la saga y obtuvieron un juego soso, con gráficos mediocres y repleto de bugs y música rock, que no transmitía en absoluto la diversión del original.

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Tiny Troopers, un merecido homenaje

Por suerte para los fans de la saga, a mediados del año siguiente y de la mano de Chillingo y Kukouri Mobile Entertainment, hacía su aparición en plataformas móviles y PC ‘Tiny Troopers’.

Una carta de amor al original, con el mismo sentido del humor y brillante diseño de niveles

‘Tiny Troopers’ contiene incluso algunas de las mejoras que Hare tenía pensadas para su ‘Cannon Fodder 3’, como soldados con capacidades diferenciadas, armas a tutiplén, e incluso la posibilidad de contratar tropas o pedir un ataque antiaéreo en plena misión. La versión para Android contaba con las típicas compras ingame, pero casi ni molestaban, y si teníamos la suficiente pericia, los niveles eran perfectamente superables aun sin las ventajas de pago.

Tiny Troops

El éxito de ‘Tiny Troopers’ propició dos juegos más, que de momento son exclusivos para Android y iOS: ‘Tiny Troopers 2: Special Ops’ y ‘Tiny Troopers Alliance’, éste último más cerca de ‘Command & Conquer’ que de ‘Cannon Fodder’, pero igual de divertido.

Más allá de toda la diversión, ‘Cannon Fodder’ es una saga que ridiculiza la guerra y que deja las cosas claras desde el primer momento: todo conflicto armado es inútil, y por muchos reclutas que se unan a una causa, todos terminan siendo, tarde o temprano, carne de cañón, lápidas con nombre en ese cementerio interminable en la montaña

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